En conmemoración del Día Mundial del Hábitat, el Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, enfoca su informe anual en:
LAS CIUDADES Y EL CAMBIO CLIMÁTICO.
Este componente de la ONU trabaja por lograr que las personas cuenten con una mejor calidad de vida, a través de un lugar que les permita encontrar paz y que preste condiciones de dignidad, sin barreras económicas ni sociales.
Ante esta visión el informe está destinado a crear conciencia hacia los diferentes actores sobre como la ciudad incide en el cambio climático, y como la primera se ve afectada por él.
El enfoque de este informe me parece muy acertado al inducir hacia un cambio en el papel que juegan los actores, especialmente los gobiernos locales, puesto que desde ahí es donde se vive particularmente la ciudad, porque en la actualidad muchas ayudas se concretizan directamente en los gobiernos nacionales.
Además, el importante crear una visión más acertada sobre los períodos de ejecución los proyectos, pues suelen enfocarse a largo plazo, cuando los efectos del cambio climático se viven día a día, por lo que se debe tomar en cuenta una vinculación entre el corto y el largo plazo.
Otro aspecto que se destaca en el informe, es que para entender los impactos generados por el cambio climático sobre el medio urbano, debemos comprender que existen variaciones entre las ciudades, pero también elementos comunes en los cuales se debe meditar en conjunto.
Estas similitudes se basan en que los impactos del cambio climático podrían tener efecto dominó en muchos sectores de la vida; que este cambio afecta a las ciudades de manera diferente a partir de sus características; que la falta de planificación a futuro podría traer graves consecuencias de adaptabilidad; y que los impactos pueden ser de larga duración y extenderse por todo el mundo.
Lo anterior, se puede observar concretamente en los medios de comunicación, como algunos problemas generan variedad de situaciones de emergencia, dificultando la atención a la población, y como algunas ciudades se ven afectadas más que otras cuando acontece una misma afectación.
Por lo tanto, las acciones que debe tomar cada ciudad deben ser diferenciadas, a partir de su propio contexto, y que los actores sociales busquen los beneficios en común, de manera que exista una participación incluyente, que aumente los niveles de conciencia global.
Esto permitiría un enfoque positivo de las acciones, pues las ciudades se catalogan como verdaderos centros de innovación, que pueden enfrentar adecuadamente los efectos del cambio climático, haciéndose necesario el mitigar las fuerzas de origen antrópico que están contribuyendo a las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), por medio de instrumentos entre los actores que dirigen la acción global contra el cambio climático.
Sin embargo, debe destacarse que no es suficiente con la simple existencia de estos acuerdos, pues muchas veces se toman de forma muy sentimentalista y burocrática, por lo que las acciones que se generan son pocas y nulas en algunas ocasiones, porque podemos observar cómo se firman acuerdos y al final ¿Qué sucede con este montón de papel?
Ciertamente, poco. Ejemplo de ello es el Protocolo de Kyoto, en el que los Estados Unidos siendo uno de los mayores emisores de GEI, es el único país desarrollado que no lo ha ratificado.
Además, se han dado otras iniciativas como el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero, el cual busca que los actores del sector privado puedan colaborar desde al objetivo mundial de reducir las emisiones de GEI.
Pero, ¿Cuáles son los principales generadores de estas emisiones?
Podríamos responsabilizar al suministro se energía que genera aproximadamente 26% de las emisiones globales de GEI, o al transporte (13%), a la industria (19%), a los residuos (3%), a la agricultura y la silvicultura (31%).
Estos son simplemente factores de desarrollo que necesitamos para la vida en las ciudades, pero estas zonas urbanas… ¿En qué se han convertido? En centros de riqueza y de consumo, donde quién vale es el más poderoso, donde el materialismo se ha apoderado de la mayoría de las mentes.
Es por eso que no podemos ver la realidad, es por eso que las acciones que los organismos como la ONU nos ofrecen están haciendo muy poco, porque en el problema en las ciudades es la falta de conciencia social, el desorden entre nuestras verdaderas prioridades, el pensar en uno mismo.
Cuyo resultado son la cantidad creciente de asentamientos informales y de barrios precarios, en donde se presentan altos niveles de vulnerabilidad a los eventos extremos causados por el cambio climático.
Pero no solo este estrato será afectado por el aumento del nivel del mar, los ciclones tropicales, las temperaturas más cálidas, las fuertes precipitaciones, las sequías más largas,… la falta de agua y alimento; también los más pudientes, aunque en menor medida.
Pero ¿Qué hay de las futuras generaciones? ¿Qué hay de este mundo tan bello que Dios nos ha regalado?
El cambio empieza ahora. Pero antes de firmar cualquier tipo de convenios… pensemos en un cambio personal, para ver qué podemos hacer algo por el mundo, porque como dice Honoré De Balzac, Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia.
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